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1a. Ordinario año impar (Id=72)
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Que se postre ante ti, ¡oh Dios, la tierra entera: que
toquen en tu honor; que toquen para tu nombre, ¡oh Altísimo!
In excélso throno vidi sedére virum, quem
adórat multitúdo Angelórum, psalléntes in unum: Ecce cuius impérii nomen est in
aetérnum.
Oremos:
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha
paternalmente la oración de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida se
fundamenten en tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser
compasivo
Lectura de la carta a los Hebreos
2, 14-18
Hermanos: Puesto que los hijos tenían en común la carne y la
sangre, también Jesús las compartió para poder destruir con su muerte al que
tenía poder para matar, es decir, al diablo, y librar a aquellos a quienes el
temor a la muerte tenía esclavizados de por vida. Porque ciertamente no ha
venido en auxilio de los ángeles, sino en auxilio de la raza de Abrahán. Por eso
tenía que ser hecho en todo semejante a sus hermanos para llegar a ser un sumo
sacerdote misericordioso y digno de confianza en las cosas de Dios, capaz de
obtener el perdón de los pecados del pueblo.
Precisamente porque él mismo fue sometido al sufrimiento y a la prueba, puede
socorrer ahora a los que están bajo la prueba.
Palabra del Dios.
Salmo Responsorial
Sal 104, 1-2.3-4.6-7.8-9
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Memor fuit Dóminus in saéculum
testaménti sui.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, publiquen entre
los pueblos sus proezas, cántenle, toquen en su honor, proclamen sus
maravillas.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti
sui.
Gloríense de su nombre santo, que se alegren los que buscan
al Señor. Recurran al Señor y a su poder, busquen su rostro sin descanso.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti
sui.
Descendencia de Abrahán, su siervo, hijos de Jacob, su
elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra están en vigor sus
decretos.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti
sui.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra
que ha dado por mil generaciones; del pacto concluido con Abrahán y del
juramento que hizo a Isaac.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Espero en el Señor, espero en su palabra.
Oves meae vocem meam áudiunt, dicit
Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.
Aleluya.
Curó a muchos enfermos de diversos males
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 29-39
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, Jesús se fue
inmediatamente a casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan. La suegra de
Simón estaba en cama con fiebre. Se lo dijeron a Jesús y él se acercó, la tomó
de la mano y
Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron todos los enfermos
y endemoniados. La población entera se agolpaba a
Muy de madrugada, antes del amanecer, se levantó, salió, se fue a un lugar
solitario y allí comenzó a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca.
Cuando lo encontraron le dijeron:
"Todos te buscan".
Jesús les contestó:
"Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí,
pues para esto he venido".
Y se fue a predicar en las sinagogas judías por toda Galilea, expulsando los
demonios.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Presentamos,
Señor, estas ofrendas en tu altar como signo de nuestra servidumbre; concédenos
que, al ser aceptadas por ti, se conviertan para tu pueblo en sacramento de
vida y redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Nuestra misma acción de gracias es un don de Dios
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te
enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos
sirva de salvación, por Cristo, Señor nuestro.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
[Misa]
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu
misericordia, Señor; que no me avergüence de haberte invocado.
Dómine, apud te est fons vitae, et in lúmine
tuo vidébimus lumen.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Reanimados por estos dones de nuestra salvación, te suplicamos, Señor, que el
pan de vida eterna nos haga crecer continuamente en la fe verdadera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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